El juicio del cadáver

Corre el año 891; Formoso, obispo de Porto, es unánimemente electo pontífice por el clero y la aristocracia romana. Su flamante pontificado se encuentra en medio a las luchas entre las fuerzas italianas de Guido di Spoleto, rey de Italia y emperador del Sacro Imperio Romano, y las fuerzas germanas del rey Arnulfo de Carintia; está en juego el reino de Italia.

Santos y diablos en el Vaticano

Si bien fueron 83 los pontífices canonizados al concluirse el segundo milenio, muchos otros merecerían ser catalogados en una hipotética categoría mefistofélica. Fueron la vergüenza para la Iglesia; esa milenaria asamblea de clérigos y laicos que con gran dignidad y valentía han defendido y defienden los valores cristianos.

La gran mayoría de aquellos vasallos supuestos pontífices, invadieron el espacio espiritual de la Iglesia, para así poder reinar brutalmente en su nombre; principalmente entre los siglos IX al XIII.

Se había desempeñado como misionero en Bulgaria, y como legado pontificio en Francia y en Alemania.

Por imposiciones políticas el papa Juan VIII
tuvo que excomulgarlo en el año 876,
pero lo perdonó dos años después.

Formoso falleció el 4 de abril del año 896; fue sepultado en el Paradiso de la antigua basílica de San Pedro.

El juicio del cadáver

Período difícil para la Iglesia; un movimiento popular decide «coronar» pontífice a un simple cura, que toma el nombre de Bonifacio VI. Quizás agobiado ante semejante responsabilidad en un período caótico, el pobre monigote fallece improvisamente a los quince días de su inútil «pontificado».

El juicio del cadáver El Cónclave Aviñón y el Gran Cisma La Papisa Juana  El Papado

Las fuerzas de Spoleto vuelven a Roma, representados en la persona de la emperatriz Ageltruda, quien impone en el trono de Pedro al obispo de Anagni; Esteban VII.
El nuevo papa -comandado por la fuerzas de Spoleto- decreta la nulidad del pontificado de Formoso y, por consiguiente, todo lo realizado, decretado y firmado por él.
Siguiendo las órdenes de Ageltruda, Esteban VII ordena desenterrar el cadáver del ex papa Formoso; vestirlo con los hábitos pontificios y conducirlo ante un tribunal. Una vez el cadáver sentado (quizás atado) en el banco del acusado, el papa Esteban VII designa una suerte de macabro ventrílocuo; un diácono que en nombre del cadáver debía responder a las acusaciones. Varios de los participantes del tribunal se oponen al brutal episodio y pretenden retirarse, pero bajo severas amenazas se los obliga a permanecer hasta aceptar el «veredicto».

Como conclusión, Esteban VII declara la condena al «papa reo»; le arrancan los hábitos papales y lo conducen al cementerio de extranjeros, donde tirándolo en una fosa se simula un entierro. Lo sacan de la fosa, le amputan los dedos de la mano derecha (con los que efectuaba el signo de le bendición); se lo arrastra por las calles hasta el río Tíber, donde se lo abandona a la corriente de las aguas.

El pueblo romano -que había sido partidario de Formoso- reacciona enseguida de manera igualmente brutal. Se levanta contra el papa Esteban VII. Asalta el palacio, le quitan el manto papal al falso pontífice, lo visten de monje y lo encierran en un calabozo, donde poco después será estrangulado.

Queda sin efecto todo lo dispuesto por el inhumano tribunal encabezado por Esteban VII; los clérigos que habían participado del juicio del cadáver son excomulgados.

Muchos problemas se sucederán durante algo más de cuatro siglos; pero nada será comparable con la brutalidad de este hecho; máxima expresión de un largo período infernal sobre el trono de Pedro.

La curia romana veía con malos ojos a Guido di Spoleto por las imposiciones que ejercía sobre la Iglesia; por lo cual el papa Formoso prefirió favorecer al germano Arnulfo de Carintia.
Los de Spoleto toman Roma, pero son vencidos por Arnulfo, que se instala en la Ciudad Leonina * a dos pasos del Vaticano.

Formoso lo recibe solemnemente y lo corona emperador (febrero 896) en la basílica de San Pedro. Poco tiempo después Arnulfo de Carintia sufre un ataque de parálisis; otras fuentes históricas confirman un envenenamiento por orden de la emperatriz Ageltruda, consorte de Guido di Spoleto.

Ya muy anciano y agotado por los acontecimientos, Formoso fallece poco después.

* ver Vaticano >Ciudad Leonina

Arnulfo de Carintia

Papa Formoso

En septiembre del año 891, por unanimidad del clero y de la aristocracia romana (los electores papales de entonces) fue electo pontífice el obispo de Porto: Formoso.

 

Historia y curiosidades

Fue entonces que sucedió «de todo»; inclusive hasta lo inimaginable, como por ejemplo el diabólico sínodo para enjuiciar a un cadáver.

No se trata de versiones anecdóticas y legendarias, como en el caso del inofensivo e infantil relato de la papisa Juana (ver), sino de hechos documentados, investigados y analizados, cuya veracidad es reconocida con valentía y coherencia por parte de la Iglesia romana.

Actualización: junio 2019

 Marcelo Yrurtia

Martine Ruais

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