Papas en Aviñon

En 1309, el papa francés Clemente V «decide» trasladar la sede oficial del papado a territorio extranjero, a la ciudad de Aviñón; enclave clerical en Francia, al servicio del rey Felipe IV.

Con la cautividad de Aviñón se apagan las luces del Patriarchium, que además es ferozmente atacado como reacción popular contra el «exilio» aviñonés. Dos incendios devastadores, en 1307 y 1361 causaron daños irreparables; el pueblo incendia el Patriarchium; en la simbólica hoguera popular son el rey Felipe y sus súbditos del clero quienes arden.
Si bien grandes sumas de dinero fueron enviadas desde Aviñón, lo perdido no se recupera y el edificio no volvió a encantar con su histórico esplendor.

Al regresar del largo «exilio» (70 años) a su sede natural -17 de enero de 1377- el célebre Patriarchium no es habitable, por tal motivo el pontífice decide fijar su residencia romana en el Palacio Apostólico comenzado en el vaticano casi dos siglos antes por Inocencio XI, y continuado por Nicolás III. Corría el año 1377 y el Patriarchium contaba entonces ya 1200 años aproximadamente; los papas no volverán a habitarlo de manera permanente.

Aviñón y el Gran Cisma de Occidente

A grandes pasos llegamos a principios del siglo 14.

Comienza el último acto del célebre Patriarchium, pocos años después de la celebración del primer Jubileo Cristiano, proclamado en este palacio por Bonifacio VIII en febrero del año 1300.

Palacio de los Papas en Aviñón

El juicio del cadáver El Cónclave Aviñón y el Gran Cisma La Papisa Juana  El Papado

Historia y curiosidades

El gran Cisma de Occidente

Durante los 67 años del Exilio en Aviñón (1309-76) se produce una suerte de ostracismo cesaropapista en el que se suceden siete clérigos franceses en el trono pontificio y se nombra a diez cardinales; exclusivamente franceses. No deja de ser objetivo Petrarca al definir este período como Cautiverio en Aviñón; muchos son los historiadores que lo definen como Segundo cautiverio de Babilonia.

El último papa del «exilio», Gregorio XI, deja Aviñón en septiembre de 1376, y luego de un largo trayecto político llega a Roma el 17 de enero de 1377, donde fallece el 26 de marzo. Pocos días después, en la primera elección papal que tuvo lugar en el Vaticano, fue electo Bartolomeo Prignano, que adoptó el nombre de Urbano VI; último pontífice de la historia electo no habiendo cumplido el cargo cardenalicio.

Empecinadamente reaccionan los franceses y nombran en Aviñón a Clemente VII; antipapa que a su vez considera antipapa al papa lícitamente electo en el Vaticano; sede natural e histórica del papado. De tal manera, de Aviñón se desemboca inevitablemente- en el Gran Cisma de Occidente.

Durante los 39 años de duración (1378-1417) de esta gigantesca crisis se suceden y sobreponen 4 papas legítimos y 4 antipapas, causa de conflictos políticos cruzados entre Francia, Inglaterra, Alemania, España e Italia.

La situación deviene incontrolable, hasta que el papa legítimo, Gregorio XII, renuncia a su cargo para que se realice una nueva elección, de común acuerdo entre las partes.

Tiene lugar así el Concilio de Constanza, que abre sus puertas en 1414 y desemboca, tres años después, en un Cónclave pontificio. El 11 de noviembre (fiesta de san Martín) es electo por unanimidad el cardenal italiano Odone Colonna: Martín V.

Después de 115 años de crisis (entre el Exilio y el Cisma) el papado retorna a su sede natural: el Patriarchio lateranense, en Roma, donde Martín V hace su ingreso el 28 de septiembre del año 1420. Celebrará este histórico acontecimiento convocando un año Jubilar (1425) en el que inaugura el ritual de la Puerta Santa, que la Iglesia por definición Católica, por raíz cultural Apostólica y por raíz histórica Romana, abre al mundo.

Ocho años después de ser electo por unanimidad,

y superando los ecos del Gran Cisma,

Martín V celebra un solemne Año Jubilar en 1425;

el Quinto Año Santo en la Historia de la Iglesia.

Actualización: junio 2019

 Marcelo Yrurtia

Martine Ruais

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