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Jubileos Mayores

La periodicidad

Bonifacio VII reglamenta que a partir de entonces (1300) el Jubileo cristiano deba celebrarse cada 100 años; periodicidad que jamás fue respetada.

Es posible que el pontífice haya dicho «sæculum» y erróneamente se haya interpretado 100 años.
Cabe considerar que hasta el 1582, año en el que se instaura el Calendario Gregoriano (papa Gregorio XIII), la organización del tiempo en Europa no era regular ni uniforme. El año comenzaba el 1 de enero sólo en España, mientras que en Venecia comenzaba el 1 de marzo, y el 25 de marzo en Alemania, en el sur de Francia y en Florencia. Durante el período aviñonés (1309-76), los papas determinaron que el año comenzara el 25 de diciembre.

Aunque hoy nos cueste imaginarlo, no era habitual la división del tiempo en períodos de cien años. Hemos visto que se hablaba de centesmo; así se denominaba el año que comienza una «centuria», que entonces no era un siglo. El «sæculum», en cambio, no era un período de cien años, sino el lapso de vida de alguien; el tiempo de vida de cada uno de nosotros es (era) un «sæculum».

Por lo tanto, cuando decimos que Bonifacio VIII determinó la periodicidad del Jubileo cada cien años, no se refería en realidad a «nuestros» cien años, sino a sæculum; para que cada generación tuviera la posibilidad de vivir un año jubilar, y obtener la indulgencia a sus pecados.

Condición primordial ... visitar basílicas

En su bula «Antiquorum habet...» el pontífice determina las condiciones que deben respetar los peregrinos romeros y locales, especificando que debe rendírsele homenaje a Pedro, visitando su tumba en la basílica vaticana a él consagrada, y también al otro gran apóstol, Pablo, visitando la basílica en la cual se conservan sus restos: San Pablo extramuros.
Las condiciones de las visitas quedan detalladas como sigue: los romanos deben visitar ambas basílicas por un total de 30 veces cada una durante el año jubilar; los «romeros forasteros» y los «romeros peregrinos» (itálicos no romanos) 15 veces, en días sucesivos o alternados, pero no más de una visita por día a cada basílica.

Lo que seguramente impresionó al pontífice fue la incontenible reacción de los peregrinos al «invadir» la basílica; síntoma de un profundo malestar social y quizás también espiritual, que podría haber alcanzado consecuencias muy graves sin la mediación de una Indulgencia general.

Bonifacio VIII redacta la bula el 16 de febrero del año 1300, y espera aún seis días para oficializarla, el 22 de febrero; fecha en la que se celebra la Cátedra de San Pedro.

Quizás para asegurarse que su determinación pase a la historia de manera indeleble, ordena que el texto sea tallado sobre una lápida de mármol; que aún hoy se encuentra amurada en el atrio de la basílica lateranense; San Juan en Laterano, Catedral de Roma y del mundo.

Fresco atribuido a Giotto, realizado en ocasión del Primer Jubileo Cristiano (año 1300), proclamado por el papa Bonifacio VIII (imagen central).

El fresco se encuentra en la Archibasílica San Juan en Laterano; Catedral de Roma y del mundo católico.

Bula de proclamación

Lo cierto es que dos meses después de la supuesta declaración del romero francés, el pontífice proclama el primer Jubileo cristiano; en ese primer año del siglo 14, es decir, en el 1300.

Lo hace en el palacio pontificio lateranense, mediante la bula «Antiquorum habet digna fide relatio...» (Existe un relato antiguo, digno de fe...). Con estas palabras, el pontífice expresa que el relato referido a un hecho pasado (antiguo) es fidedigno; «digna fide», pero sin especificar la relación, ni documentar la veracidad del hecho.

Jubileo

Peregrino, sinónimo de extranjero

Las condiciones para los romeros son de 15 visitas en un mínimo de 15 días, pero es interesante notar la diferenciación que se hace entre romano y romero, como así entre las dos categorías de romero.
Los «romeros forasteros» son itálicos, no romanos; los «romeros peregrinos», no son por supuesto romanos pero tampoco itálicos; son extranjeros. El término peregrino se lo utilizaba entonces en el sentido de extranjero, y no de devoto que visita un santuario.

En la legislación de la Roma antigua, el peregrinus era todo ciudadano libre,
no romano ni latino.

Repaso 6
¿Cada cuánto...? Peregrino, sinónimo de ... Condición primordial ... Periodicidad

¿Cada cuánto tiempo un Jubileo?

Al proclamar el primer Jubileo, Bonifacio VIII reglamenta que a partir de entonces (1300) deba celebrarse cada 100 años; periodicidad que jamás fue respetada.

El segundo -con el papa Clemente VI en exilio- se lo celebra, a pedido del pueblo romano, a sólo 50 años del primero.

Urbano VII, argumentando que para la celebración jubilar deba respetarse la tradicional edad de Cristo, proclama el tercero para el año 1383. Pero debido a la crisis política vigente, puede celebrarse sólo en 1390, a 40 años del anterior.

Para el cuarto Jubileo, Bonifacio IX decide que el período deba ser de 50 años, pero lo celebra en relación con el segundo (1350), a sólo 10 años del anterior.

Para celebrar la culminación del Gran Cisma de Occidente, Martino V proclama el quinto Año Santo en 1425, a 25 años del anterior. También Nicolás V proclama «el suyo» a 25 años del anterior.

Por lo tanto, hasta el sexto Jubileo fue muy irregular la periodicidad. Bonifacio VIII había determinado 100 años a partir del primero, pero luego se lo celebró a intervalos irregulares de 50, 40, 10 y 25 años.

En 1470 Pablo II decide poner orden, y oficializa la periodicidad en 25 años, considerando excesivas las de 50 y 100 en relación con la breve duración de la vida humana, que entonces (mediados del siglo 15) raramente superaba los 50 años.

Repaso 8

Actualización: junio 2019

 Marcelo Yrurtia

Martine Ruais

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