Basílicas y Catacumbas  Repaso
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Primeros cementerios

Sepulcro de Mausolo

El término mausoleo deriva de Mausolo, gobernador provincial de la antigua Persia, que en el siglo 4 a.C. se hizo construir una enorme tumba, en la cual trabajaron destacados arquitectos griegos.

La obra, muy admirada en la antigüedad, fue tomada como modelo de sepulcro honorario.

Los primeros cementerios

Los judeocristianos, llegados a Roma en la primera mitad del siglo 1, no contaban con áreas sepulcrales propias, por lo cual inhumaban a sus muertos en las necrópolis comunes. Así lo demuestran las sepulturas de los apóstoles Pedro y Pablo en áreas «paganas», como de muchos otros mártires del primer siglo, hasta bien entrado el segundo.

Con el desarrollo del cristianismo, algunas familias imperiales se convierten a la nueva religión y ponen a disposición sus propias necrópolis familiares en las afueras de la ciudad. Este gesto les permitirá a los cristianos realizar aquel objetivo tan deseado: sepultar a sus muertos en un espacio propio.

Las catacumbas

La historia de las catacumbas romanas es casi tan antigua como la del mismo cristianismo. Centenares de kilómetros de galerías, sobrepuestas hasta en cinco niveles, conforman la red de cementerios subterráneos más extensa de la historia.

A los lados de la antiquísima via Appia, aún se conservan restos de tumbas, monumentos sepulcrales y mausoleos de familias ilustres de la Roma republicana e imperial.

Sepulcros, monumentos y mausoleos

A mediados del siglo 5 a.C. -período inicial de la República Romana- se redactan las primeras leyes escritas; los fundamentos del Derecho Romano. Grabadas sobre doce planchas de bronce fueron expuestas públicamente en el Foro, por lo cual se las llamó Ley de las XII Tablas. Entre las varias legislaciones de importancia para la ciudadanía y su organización republicana, se prohibían de manera absoluta las sepulturas en la ciudad; dentro del perímetro de las murallas.

Por lo cual, independientemente de su condición social y creencia religiosa, el habitante de Roma se vio obligado, durante aproximadamente mil años, a sepultar a sus muertos fuera de la ciudad.

Es así entonces que, a partir de la Ley de las XII Tablas, van conformándose zonas sepulcrales diferenciadas por condición social.

Familias ilustres de la Roma republicana e imperial erigieron monumentos sepulcrales y mausoleos a los lados de la antiquísima via Appia; aún se conservan muchos restos arqueológicos.

En la zona del Esquilino, en cambio, donde actualmente se encuentra la basílica de Santa María Mayor, se sepultaba a los esclavos y gente de condición muy humilde. En otras zonas se encontraban las necrópolis de la «clase media»;
y en otras aún las de la «clase alta». Durante los primeros cinco siglos de la Ley, la mayoría de estos sepulcros correspondían a romanos de religión «republicana».

Repaso 1

Restos arqueológicos sobre la via Appia del Circo de Majencio, último emperador «pagano» derrotado por Constantino en la batalla de Ponte Milvio; año 312.

La via Appia, la más importante de las arterias consulares romanas, data del siglo 4 a.C.

De Roma a Brindisi, era la única vía de comunicación directa con Oriente. En la antigüedad se la conocía como Regina Viarum.

En primer lugar, los miembros de la comunidad cristiana reafirman un concepto filosófico recibido de los Padres de la Iglesia: la muerte no es algo definitivo, sino un período de prolongado reposo, del cual existe un despertar; más que una verdadera resurrección.
Por tal motivo consideran esos terrenos como lugar destinado al profundo descanso; lo llamarán cœmeterĭum; término neolatino derivado del verbo griego koimo; dormir. Con el sufijo de lugar -terion se convierte en koimētḗrion; lugar donde se duerme.
Las primeras sepulturas -en terrenos donados a la comunidad cristiana de Roma- fueron hechas en superficie; cada una de ellas recibía el nombre de cœmeteriæ . Dicho término grecolatino -hasta entonces inexistente- indicaba la sepultura individual de un miembro de la comunidad.

Poco después se optó por excavar fosas en profundidad. Quizá por respeto a una costumbre antiquísima, o también quizás por motivos prácticos: utilizar los terrenos dejando libre la superficie. De todas maneras, es probable que la causa determinante haya sido proteger a sus muertos en la profundidad de la tierra, al reparo de las feroces persecuciones imperiales.
Fue entonces cuando el término cœmeterĭum se extendió del sepulcro individual a toda el área sepulcral.

Repaso 2 . 3

Actualización: junio 2019

 Marcelo Yrurtia

Martine Ruais

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