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La valentía de la Fe

Martirio de san Sebastián

Basílicas Menores

San Sebastián ad Catacumbas

Junto a San Pedro en Vaticano y a San Pablo extramuros, fue este uno de los sitios más venerados por los romeros de los primeros tiempos del cristianismo. A esta iglesia basilical se la denominó Basilica Apostolorum; aquí habían sido supuestamente trasladados los restos mortales de los apóstoles Pedro y Pablo durante las brutales persecuciones del emperador Valeriano. En este período persecutorio fueron degollados el papa Sixto II y seis de sus diáconos en el mismo día; pasada menos de una semana fue martirizado su archidiácono Lorenzo.

Repaso 10

Martirio inacabado

Treinta años más tarde (288) fue aquí sepultado el pretoriano Sebastián, que si bien cumplía con la disciplina militar, no participaba en los sacrificios de la religión romana, que él consideraba idolatría.
En su condición de cristiano, Sebastián visitaba y alentaba a otros cristianos encarcelados por causa de su religión. Hasta que acabó por ser descubierto y denunciado al césar Maximiano (subalterno del emperador Diocleciano) quien lo puso ante la alternativa incondicional: ser soldado romano o profesar la religión cristiana.
Sin dudarlo, Sebastián escogió el cristianismo. Enfurecido, el emperador lo amenazó de muerte, pero el pretoriano se mantuvo firme en su fe.

Se lo condenó a morir asaetado. Los soldados imperiales -pretorianos como él- lo condujeron al estadio, lo ataron a un poste y lo asaetaron. Dándolo por muerto allí lo dejaron. Sin embargo, algunos de sus amigos que habían presenciado la escena notaron que no estaba muerto. Lo liberaron de sus cuerdas y lo condujeron a la casa de una cristiana romana, llamada Irene; le curó las heridas y lo mantuvo escondido hasta su restablecimiento.

La valentía de la Fe

Sebastián se negó rotundamente a dejar la ciudad -como le aconsejaban sus amigos- y se presentó ante el emperador, quien en realidad lo consideraba muerto. Desconcertado pero decidido, el emperador (o quizás su césar) ordenó que fuera nuevamente asaetado en manera definitiva.

Cumplido el martirio y abandonado en el lugar por los soldados, un grupo de cristianos de la comunidad recogieron su cuerpo y lo condujeron a las catacumbas de la via Appia para darle sepultura. Catacumbas que a partir del siglo 9 heredarán su nombre «San Sebastiano ad Catacumbas» y sobre las cuales se construirá una iglesia, remodelada en el siglo 17.

En la Capilla de las Reliquias se conserva una de las flechas con las que fue martirizado; reliquia muy verosímil dado que sufrió el martirio muy cerca de estas catacumbas, donde su cuerpo inerte fue inmediatamente recuperado por amigos e integrantes de la comunidad.

Actualización: junio 2019

 Marcelo Yrurtia

Martine Ruais

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