San Pedro en Vaticano

Plaza San Pedro; el abrazo de Cristo

Desde que Bernini proyectó y realizó su famosa piazza, ésta y la basílica forman una entidad tanto simbólica como real.

Los protagonistas del enorme espacio son el obelisco, como elemento histórico predominante, y los personajes de la Iglesia, custodios de piedra de este gran capolavoro de Bernini.

 Basílicas y Catacumbas La Plaza de un genio El Padre de la Plaza Portada San Pedro  Repaso
Giovan Lorenzo Bernini

En este boceto atribuido a Bernini (?), se interpreta el abrazo de Cristo
a quienes aquí llegan para venerar el sepulcro de su vicario.

La plaza de un genio

La plaza es, por definición, un espacio abierto más o menos amplio, a cuyos lados se encuentran edificios públicos y civiles. Pero la plaza berniniana, la de San Pedro, no cumple tales funciones. Y es lógico que así sea; en realidad no es una plaza sino un monumento arquitectónico; una gigantesca y genial rememoración barroca de los antiguos cuadripórticos paleocristianos.

Para entrar a la basílica de Pedro no existen otros caminos. No hay puertas laterales ni podemos hacerlo por alguna calle; sólo por la plaza. Baste este «simple detalle» para darnos cuenta que, si bien la basílica no fue concebida de esta manera, Bernini hizo que su plaza y la basílica se fundieran en una estructura única. Podría ser éste, quizás, el homenaje de reconocimiento de un gran artista, a sus pares que lo precedieron.
La que conocemos como «plaza de San Pedro» es en realidad una estructura de dos plazas lindantes: una de forma trapezoidal (ante la fachada) y la otra elíptica. Una enorme elipsis de 240 m. de lado, con un total de 284 columnas y 88 pilastras que determinan el colonnato di San Pietro, coronado por 140 estatuas de 3,20 m de altura; representan personalidades eclesiásticas.
Bernini proyectó una fuente gemela a la que había realizado el arquitecto Carlo Maderno a principios del siglo; quedando ambas fuentes en perfecta simetría en el eje del obelisco.
El gran maestro de la arquitectura barroca realizó la plaza entre los años 1656 y 1666, bajo los pontificados de Alejandro VII y Clemente IX.

Repaso 9

El padre de la plaza

Giovan Lorenzo Bernini se inicia al arte en el taller de su padre Pietro, también escultor. Desde muy joven siente admiración por los clásicos griegos y los grandes maestros del Quinientos italiano. A poco de cumplir 21 años, el cardenal Borghese le encarga cuatro grupos escultóricos, en los cuales demuestra un excepcional talento prematuro. Es convocado por el papa Urbano VIII, y a sólo 25 años su nombre ya se encuentra entre los gigantes del arte italiano.

En la basílica de San Pedro, Bernini ha dejado importantes obras: la estatua ecuestre de Constantino; el baldaquín del altar papal; la cátedra del altar mayor; los monumentos sepulcrales de Urbano VIII, Pablo III y Alejandro VII; la estatua de san Longino, además de alegorías y decoraciones de la nave central.

Junto a Francesco Borromini, Bernini fue uno de los padres indiscutidos de la arquitectura barroca. Por su maestría y talento como escultor es comparable a Miguel Ángel, independientemente de sus diferencias de estilo. Falleció en Roma a los 82 años, donde fue sepultado en la basílica Santa María Mayor.

Bernini no proyecta una «plaza ante una basílica», sino un espacio que tanto simbólica como históricamente corresponde al hecho que da origen a esta basílica; el martirio de Pedro.

En la Galleria Borghese, en Roma,
se conservan las principales
esculturas del artista, incluyendo
sus notables obras de juventud.

Pietro Bernini, escultor florentino,
fue el padre de Giovan Lorenzo.
Dejó obras en Calabria, Amalfi, Nápoles y Roma; suya la célebre
Fontana della Barcaccia
a los pies de la escalinata
de Plaza de España.

Giovan Lorenzo Bernini
(Nápoles 1598 - 1680 Roma)

Actualización: junio 2019

 Marcelo Yrurtia

Martine Ruais

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