Basílicas y Catacumbas Galerio abre una puerta Fraudes y leyendas Cristianos y Paganos ¿Cristiano o estratega? Renace un Edicto Portada San Juan  Repaso

El emperador Constantino

El usurpador Majencio

Constantino Emperador

Como resultado de una muy complicada situación política entre Césares y Augustos, en la cual median varias batallas de legiones romanas, en el año 312 Constantino desciende de Bretania con sus legiones, y en Roma derrota al usurpador Majencio en la batalla de Ponte Milvio.

Victoria decisiva

La supremacía táctica de Constantino sobre Majencio modifica el curso de la historia del Imperio, de la romanidad y, en gran parte, también de Occidente.

Con un ejército numéricamente muy favorable, Majencio termina arrastrado por sus mismos legionarios en retirada, cayendo del puente al río Tíber bajo cantidad de hombres y caballos. Eran batallas cuerpo a cuerpo, y las crónicas militares documentan que los varios miles (quizás solo centenares) de legionarios de Constantino, no eran ni siquiera la mitad de los que luchaban bajo las órdenes de su enemigo. ¿Error táctico y fatal de Majencio? Cualquiera haya sido la causa, el triunfo de Constantino emanó nubes de inciensos milagrosos, que le permitieron al flamante emperador declarar misteriosas apariciones, sueños e iluminaciones divinas…¿o quizás sus biógrafos hayan visto o soñado lo que Constantino ni siquiera imaginó?

Visiones y previsiones

A Constantino se le atribuye haber dicho que la noche anterior a la batalla había sido iluminado por una visión divina; sin especificar el origen de la misma.

Las principales fuentes al respecto son dos, ambas entre los siglos 3 y 4. El escritor y apologista romano Lactancio, y Eusebio; obispo de Cesarea.

Lactancio escribe que la visión le ordenó a Constantino poner un staurograma sobre el escudo de sus soldados. El símbolo no representa concretamente a Cristo, a lo sumo podría ser una crucifixión. De todas maneras, nada demuestra que Constantino haya utilizado este símbolo.

En su biografía de Constantino, el obispo Eusebio relata que «el día anterior a la batalla, Constantino avanzaba con sus legiones cuando, improvisamente, levantó la vista y vio una cruz iluminada, bajo la cual una frase griega «Εν Τουτω Νικα»; Con esta señal vencerás.
Constantino no percibió el mensaje con claridad -agrega Eusebio- pero esa misma noche tuvo un sueño en el que Cristo «le dijo» que debía utilizar el símbolo de la cruz para vencer a su enemigo.

Monograma de Cristo (XP)

sobre los escudos de los soldados

Batalla de Ponte Milvio en Roma (año 312)

El sueño del emperador Constantino

San Juan en Laterano

Repaso 1

Según la interpretación cristiana del obispo Eusebio: Constantino avanzaba con sus legiones cuando, improvisamente, levantó la vista y vio una cruz iluminada, sobre la frase «In hoc signo vinces» (con esta señal vencerás), y ordenó entonces poner en el lábaro romano una cruz con el monograma de Cristo.

¿Cristiano... o extraordinario estratega?

No se duda que Constantino fue creyente monoteísta de alguna deidad solar (Sol Invictus), pero lo no creíble es que fuera cristiano.
Las apariciones, sueños premonitorios, iluminaciones e imágenes divinas de la Cruz cristiana -referidas por su biógrafo Lactancio- no son más que hábiles recursos de oportunismo político cultural.

Cabe considerar que, para un emperador del calibre de Constantino, no representaban ningún interés político la miríada de grupos de creencias animistas y politeístas del pueblo romano, formados por algunos centenares de correligionarios alrededor de un templo.

Los cristianos, en cambio, eran 15% de la población de todo el imperio. Económicamente independientes: gestionaban sus domus ecclesiae, sus propios cementerios (catacumbas) y estructuras de socorro mutuo, abiertas a todo ciudadano aun extraño a la comunidad.

Constantino comprendió mejor que ningún otro comandante romano la diferencia de culto, y también cultural -por lo tanto política- de estas comunidades, y pasó entonces a la Historia como el primer emperador cristiano, pero en realidad no lo fue.
Se confeccionó su propio lábaro con un cristograma ya existente; durante su imperio presionó a la «canonización» de su madre y de su hermana, pero al mismo tiempo asesinó a su suegro Maximiano (310); a su cuñado y coemperador Licinio (325); a su hijo mayor Crispo (326) y pocos meses después a la emperatriz Fausta, su segunda esposa… para citar solo los homicidios en ámbito íntimo.

Il segreto di Pulcinella

Además de sus crímenes directos e indirectos en ámbito familiar, cabe recordar que antes de la batalla contra Majencio (312), Constantino no había sido bautizado ni tampoco celebrado la eucaristía, lo cual era de importancia capital en el cristianismo de entonces. Tampoco había participado ni colaborado con ninguna comunidad cristiana del imperio; no había sido miembro de la Iglesia, ni lo fue hasta el final de su dominio imperial (337).
Los símbolos gráficos de su imperio son sólo asociativos al cristianismo; adapta cristogramas y también el Lábaro; estandarte de las legiones romanas, con las iniciales de la antigua República.

En las monedas romanas que se conocen, acuñadas bajo su imperio, aparece siempre el símbolo del Sol, pero jamás la Cruz que, desde la condena a muerte de Jesús, ha sido y es el símbolo del cristianismo por antonomasia. Por lo tanto, sería honesto considerar que Constantino no engañó a los cristianos, sino que -ante el inimaginable sufrimiento de tres siglos de intermitentes y criminales persecuciones- los cristianos se dejaron engañar por Constantino.

A partir de entonces fueron legión los «constantinianos» que, desde las logias de sus palacios, dictaron despóticas leyes y, en nombre de la Iglesia, declararon guerras «de religión» y «santas», y constituyeron nuevos imperios «sacros» con águilas romanas en sus germanos lábaros modernos.

Repaso 7

El monograma de Cristo consiste en las letras griegas Χ (ji) y Ρ (ro), las dos primeras del nombre Cristo en griego: Χριστός (Khristós «el ungido»).

Staurograma proviene del griego «stauros», que significa cruz, y el símbolo está formado
por la letra griega rho (P), y la letra tau (T).
Sobreponiendo ambas, con la P sobresaliente,
tenemos una cruz con P como cabeza.

Nacen algunos símbolos;
otros se transforman

Lábaro - El estandarte de las legiones imperiales romanas, con la divisa heredada de los cinco siglos de República Romana (508-29 a.C.) S.P.Q.R.
(Senātus PopulusQue Rōmānus)
«El senado y el pueblo romanos».

Crismón es el nombre que se le da al Cristograma (monograma de Cristo) cuando se lo representa con otros dos elementos: las letras α (alfa) y ω (omega), la primera y la última del alfabeto griego; simbolizan a Cristo como principio y fin de todas las cosas. Significan también el triunfo de la fe y triunfo sobre la muerte, por eso es habitual encontrar el Crismón en espacios funerarios, por ejemplo en las catacumbas romanas.

Repaso 2

Galerio abre una puerta

Bajo Bajo la fuerte influencia de su césar Galerio, el emperador de Oriente, Diocleciano, emana un Edicto de persecución contra los cristianos; corría el año 303. Mediante tal Edicto se proclama la prohibición del culto cristiano, pasando por la pérdida de bienes de la comunidad, hasta la pérdida de la vida mediante pena irrevocable. Si bien el firmante fue el emperador Diocleciano, el promotor del bestial Edicto fue el césar Galerio. Quizás el Edicto haya parecido insuficiente a los empedernidos anticristianos; tal es así que a este Edicto siguieron otros dos, aun más brutales. Entre los varios centenares de víctimas de Galerio se cuenta san Bonifacio de Tarso.

A finales del 304 enferma Diocleciano; en marzo del año siguiente reúne a su ejército para comunicar la intención de abdicar las funciones imperiales. Galerio recibe el cargo de augusto de Oriente; continúa sus salvajes persecuciones.
Inexplicablemente, el 30 de abril del año 311 Galerio emite un Edicto de Tolerancia para con los cristianos, con derechos a la restitución de valores personales y bienes inmuebles confiscados a la comunidad; las iglesias domésticas. Sólo seis días más tarde Galerio fallece, víctima de una gangrena. Su edicto de tolerancia queda prácticamente inactivo; se lo apropiará Constantino.

Emperador Diocleciano (284-311)

Detalle del Arco de Constantino

Renace un Edicto

Después de su triunfo ante Majencio, Constantino es proclamado Augusto emperador ese mismo año. Al siguiente se le atribuye un Arco triunfal en su honor (aún hoy ante el Coliseo) que será inaugurado dos años después (315).

El gobierno imperial romano queda entonces constituido por dos augustos; Constantino en Occidente y Licinio (su cuñado) en Oriente. Decidido a poner en acto definitivamente la libertad de culto, Constantino convoca una reunión con Licinio en Milán (Mediolanum) entonces sede del Imperio Romano de Occidente; en Roma actuaba el Senado.

En febrero del año 313 firman el célebre Edicto de Tolerancia o Libertad de Culto, cuya finalidad es mantener un equilibrio de política religiosa en ambas partes del Imperio. Al promulgarse el Edicto, en el Imperio se registran aproximadamente 1.500 sedes episcopales cristianas; el 15% de los habitantes profesa el cristianismo.

Las consecuencias del Edicto determinaron el curso de la Historia de Occidente.

Repaso 3
Repaso 4

Beneficios mutuos

Constantino dispone la restitución de los bienes inmuebles que habían sido confiscados a la comunidad cristiana; «las propiedades deberán ser devueltas a los cristianos sin exigir pago o recompensa de restitución por parte de los damnificados». Por orden imperial, quienes hayan comprado, aun legalmente, los bienes confiscados a la comunidad cristiana, deberán restituirlos. Constantino declara firmemente que el gobierno imperial premiará debidamente a quienes, habiendo comprado bienes confiscados a los cristianos, se los restituyan sin ningún tipo de fraude o engaño.

El acuerdo entre el emperador y la comunidad cristiana rinden grandes ventajas a ambas partes. Constantino da origen así a lo que muchos siglos después será llamado Cesaropapismo; sistema político en el cual la autoridad civil ejerce también funciones de autoridad religiosa.

Repaso 5

Cristianos y paganos

El cumplimiento del Edicto de Libertad de Culto le otorga a la comunidad cristiana un estatuto de legitimidad. Por disposición imperial, la religión cristiana podrá profesarse en todo el imperio -al igual que cualquier otra creencia religiosa- pero su culto será exclusivo de la capital imperial. Las demás religiones quedarán relegadas a los «pagus», así llamados los distritos suburbanos. En tiempos de la antigua Roma, la capital imperial estaba rodeada por 5 grandes pagus: Sucusanus, Montanus, Aventinensis, Ianiculensis y Lemonius. Era en estos pagus donde podían profesar las religiones no cristianas.

De tal manera quedaron establecidas dos «categorías religiosas»; una «capitalina»», la cristiana de la capital; las demás fueron llamadas «paganas», de los pagus. Adjetivo que hasta entonces no existía y nace con el Edicto de Milán; si bien solemos utilizarlo corrientemente al referirnos a cultos religiosos muy anteriores al cristianismo.

Repaso 6

Actualización: junio 2019

 Marcelo Yrurtia

Martine Ruais

Made with Adobe Muse